Me gusta sentir la tibieza de la madera mientras vivo mi cocina. Sus mil vidas. Cuando cocino o hago los deberes con mis hijos; cuando me preparo un café o estoy organizando mi agenda; cuando hago planes con mis amigos o me dedico a cuidar de mis plantas. Me place la suavidad de sus líneas, la nobleza de su diseño, la resistencia de sus superficies, la calidez de su tacto. Busco un refugio de bienestar en el que sentir seguridad y calor, y me descubro, enredando entre sus puertas, organizando encuentros y citas, preparando algo especial para cada día, al abrigo de sus acogedoras fronteras, como cuando buscas cobijo bajo las fuertes ramas de un árbol centenario. Entonces, miro a mi alrededor y contemplo las bellas líneas del modelo Lines de Fagor, actuales y eternas, y tengo la certeza de que es la cocina de mi vida. Para vivir y ser vivida. Mi verdadero hogar.
Este atractivo montaje resulta de la combinación de tres modelos del catálogo Fagor: Lines, en madera maciza con central chapeado de roble patinado blanco; Altia, vidrio opaco blanco en la isla central y Artio, en acabado polilaminado personalizado.

